En el año 1855, C. H. Spurgeon,
el conocido pastor de lo que más tarde fue llamado
el "Tabernáculo Metropolitano" en Londres,
Inglaterra, publicó de nuevo la confesión
de fe que ahora presentamos a las iglesias bautistas del
mundo hispano en este nuevo estilo, para celebrar el aniversario
número 300 de esta declaración de la fe.
Entre aquellas cosas que creemos
firmemente es que no hay nada semejante a la Biblia. Por
eso no atribuimos autoridad alguna a esta confesión.
De hecho, Ud. puede ver en el primer capítulo de
esta publicación que todas las doctrinas de hombres
deben decidirse por el veredicto bíblico. (Cap. 1,
par. 10)
A pesar de esto, hay quienes que menosprecian
los documentos llamados confesiones de fe. Otros dicen:
"Cristo es nuestro credo". Sin embargo, todo el
mundo sabe que en el momento en que decimos, "La Biblia
dice tal o cual cosa, y yo la creo), ya hemos hecho una
confesión de fe. Si algunos no creen en la utilidad
de escribir y publicar su confesión, respetamos su
posición, si bien diferimos. Por nuestra parte, convencidos
de que los que quieren saber en qué creemos deben
ser atendidos, estamos dispuestos pasar el trabajo e incurrir
en los gastos necesarios para cumplir con sus esperanzas.